
¿Qué da más miedo: Que un juez tenga a 4 familiares, aparte de él, trabajando en la Justicia? ¿O que los familiares de ese juez hagan la más rápida carrera de ascenso en la justicia que jamás pudiste imaginar para vos?
Más que miedo da vergüenza.
Hoy la forma de ingresar a trabajar en el Poder Judicial de la Nación se ve reducida a esa única posibilidad: que un juez nombre “a los de su confianza”, porque ninguna reglamentación del Consejo de la Magistratura, ni de la CSJN, los obliga a lo contrario.
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Antes de la lucha que dio el gremio para terminar con el sistema de esclavitud que regía en la justicia, también podías ingresar siendo meritorio: trabajando muchas horas gratis, sin obra social, sin cobertura por riesgos del trabajo, y obvio, sin aportes jubilatorios, vacaciones, aguinaldo, etc, etc de derechos que tiene un trabajador en regla. Incluso ese esfuerzo de trabajar gratis para ingresar a la tan admirada Justicia solo podía hacerlo un segmento de la sociedad que no necesitaba percibir salario para sobrevivir. Segmento bastante exclusivo en este país que muchas veces para alimentarse tiene que salir a buscar cartones por las noches con sus hijos (no descartamos que algún meritorio haya trabajado doble turno en algún otro lugar para subsistir, porque algunos lo hemos hecho).
Y aún esto no era garantía de ingresar a la justicia. Todavía algunos arqueólogos nos preguntan sorprendidos del caso si al cabo de cierto tiempo determinado de sacrificio ingresábamos a la planta o adquiríamos alguna garantía de ingresar preferentemente. NO. Muchos, pero MUCHOS compañeros trabajaron gratis, se cansaron de esperar y se fueron. La Justicia, ese Juzgado, ese Juez bien lo aprovechó, le sacó mucho trabajo y, a cambio, el Meritorio, no recibió nada.
“Pero entonces, sí tenían una garantía de ser los primeros en ingresar a la planta”, insiste el arqueólogo, NO. Si tu juez, o su amigo tenían un hijo o hija en edad de merecer un cargo… “p’dentro”, nada de andar respetando tu sacrificio o tu mérito. Sus hijos están primero.
Sorprendido, horrorizado, el arqueólogo nos aclara, como si no hubiésemos hecho la secundaria: el Poder Judicial es un Poder del Estado, no de los Jueces.
Y bueno, señor arqueólogo, usted que vio cómo se corrió al indio de las pampas aunque eran toditas de él, no se va a sorprender de esto… Esto tiene historia, y no sé si se remonta tanto, pero la tiene.
Cómo, cuándo y porqué
¿Cuándo empezó todo esto? Cuando empezó el Poder Judicial. No tenemos registro de un ingreso a la justicia democrático. Así como de las tierras hubo una apropiación originaria (“esto, de acá a acá es mío o te vuelo a tiros”), en la Justicia debe haber pasado algo parecido: “ustedes son los primeros jueces”, y de ahí a hoy solo imaginamos un gran árbol genealógico.
A los otros dos poderes del Estado se accede por el voto popular. A éste por pertenecer a la Familia Judicial. De terror.
Que hacemos entonces
Nosotros peleamos para terminar con los meritorios en la justicia para finalmente llegar a esta cuestión: Cómo es un ingreso democrático a la justicia? Seguramente no es ni el dedocrático, ni el esclavista.
Queremos una Justicia que persiga la Justicia Social, la de todos. No una que solo vea una parte de la sociedad, aquella a la que pertenece (no es una regla que no guarde muy respetables y admirables excepciones). Queremos que se componga democráticamente, que cualquiera que sienta una vocación de Justicia o de pertenecer al ámbito de la Administración de Justicia, pueda ser parte. Que el ciudadano común, señora, se presente a un examen, convocado públicamente, no a puertas cerradas, que evalúe la vocación cívica, no mecanografía. Que el examen lo hagan, lo supervisen y lo corrijan todos: representantes de los funcionarios y representantes de los trabajadores, clarísimo porqué.
Es ahora
Cumplimos 25 años en democracia, el período más largo sin interrupciones que hayamos vivido los argentinos. Es tiempo de crecer en calidad democrática, no solo en cantidad de años acumulados de democracia: democratizar la Justicia es fundamental.
Y vivimos tiempos de cambio en nuestro país. A veces estos cambios no son recibidos de la mejor manera, a veces no son comprendidos. Es importante abrir los debates.
Este espacio, este blog, tiene ese fin. Queremos que todos opinen sobre “el ingreso a la Justicia”, queremos llegar a la más lograda idea de democracia hacia el Poder Judicial, queremos juntos construir una Justicia para todos y todas. Adelante con ese post.
Bienvenidos a nuestro humilde blog.